Para variar, la que me amó me odió.
Cerró los ojos claros de verdad
y en la negrura en que su azar me confundió
me aprisionó una cierta oscuridad,
para variar, para variar, para variar.
Para variar, se fue sin despedir.
Cerró la puerta y me quitó la mar,
y me quitó luna y marea sin medir
la más sangrienta luz crepuscular,
para variar, para variar, para variar.
Para variar, la vida me mordió.
Me hizo una torva herida en la razón.
Borró el tatuaje en que un puñal sangró
después de doblegar mi corazón,
para variar, para variar, para variar.
Para variar, no supe qué pasó.
No pude atarla a mi pasión voraz
y se alejó tan rauda como un día llegó
sin dar siquiera una mirada atrás,
tierna y feraz,
dulce y locuaz,
ciega y fugaz.
(Patricio Manns)
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No hacen falta las palabras, es como obvio de que se trata... del gran Pato Manns, uno de los hombres mas impresionantes de este país, no solo por su envidiable talento sino también por esa esencia tan honesta. Esta canción la escuché pa'l Festival de no sé qué año y me parece medio tristona... en realidad no sé por qué la puse.
Para los que piden que publique algo mío deberan tener paciencia: hace un poco menos de un año que no escribo nada que valga la pena mostrar.
miércoles, 21 de febrero de 2007
lunes, 29 de enero de 2007
El sol tras la tormenta

Si, es verdad...
El sol si existe tras la tormenta.
Hace más de un año, tenía la esperanza de que el año que recién comenzaba iba a ser el mejor de mis 17 años de vida; de pronto tuve que hacerme la idea de lo contrario: prontamente el desamor arremetió contra todo mi ser y al poco andar las viscisitudes de la vida fueron traicionándome tomando forma de desilusión personal (con dos personas a las que yo creía mis amigos) y destruýendo mi anhelo. Para variar, no podía completar las metas que me proponía, trataba de avanzar pero existía un algo que me lo impedía; todo esto hizo que me convirtiera en una persona debilitada y sin ganas de nada. Y, por si todo fuera peor, llegó aquel maldito noviembre, algo que me esperaba pero que igual terminó por vencerme.
¿Qué pasó?
Todavía no me lo explico. Parece que quemar (literal y simbólicamente a la vez) lo negro del año cuando ya agonizaba me liberó. ¡Bendito ritual! Lo hice muy escéptico pero resultó. Ocho diás después empezaron a aparecer los signos de que todo había cambiado. Y para bien. Desapareció mi inseguridad, me gané un premio (quizás por resistencia más que por esfuerzo), abrí los ojos a la verdad sobre cierta persona que no vale la pena nombrar y el desamor hizo una tregua conmigo.
Como dijo un amigo, "parece que a tí por fin la vida te sonríe..."
Es cierto que surgen algunas nubes en el horizonte, pero pasarán, estoy seguro ("caminante no hay camino, se hace camino al andar..."). He visto el sol tras la tormenta.
domingo, 28 de enero de 2007
Nº 1
LO SIENTO...
NO HAY NADA QUE VER HOY...
(estuve a punto de escribir algo pero se me fue la idea... xD)
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